Mi nombre es Cuauhtémoc, y, soy ateo.
Buen día, tarde, noche, madrugada ó cualquier momento en el cual haya llegado-ó lean- éste mensaje.
El motivo de mi correo no es otro que el de compartir mi experiencia de cómo en lo personal fuí fluctuando desde el teísmo hasta el ateísmo, posición con la cual me identifico actualmente y la cual acepto como predominante en mi historia personal con respecto a esos seres mitológicos-e imaginarios, faltaba más- llamados "dioses".
Nací hace 22 años de padres nominalmente católicos. Digo "nominalmente" porque, a pesar de que iban a misa con cierta frecuencia, ellos no militaban propiamente en la iglesia católica, sin embargo, se hacían llamar simplemente "católicos". Ellos tenían una filiación con grupos eclesiásticos de la Teología de la Liberación, es decir, con los disidentes de las opiniones tradicionales del Vaticano y partidarios de que la iglesia tomara responsabilidades sociales, además de un concepto de religiosidad que tratara de estar basado en el amor y no en el temor (aunque, para mí, eso es virtualmente imposible :P).
De niño no tuve ninguna queja acerca de adoctrinamiento por parte de mis padres (ya que no asistíamos a la iglesia con frecuencia, solamente a ciertas ocasiones, como las misas de año nuevo y semana "santa"), a pesar de que fuí bautizado y "confirmado" (hecho de la infancia que no puedo recordar, aunque mi madre menciona que si lo hice), y, además, tenía un especial interés por los animales prehistóricos, en especial los dinosaurios (en el cual la película de Jurassic Park tuvo mucho que ver), dándome cuenta de que eran criaturas fascinantes, tal y como todos los seres vivos del planeta, aparte de que tenía mucha curiosidad, mis padres en lugar de reprimirla, me ayudaron a expandirla.
Sin embargo, tuvimos unos amigos que eran cristianos (no recuerdo bien la denominación, son tantas que uno ya pierde la cuenta.), los cuales tenían una fé bastante arraigada, y no faltaban los libros religiosos que nos regalaban. Uno de ellos fué "mi libro de historias bíblicas", lo comencé a leer y vi que también estaba interesante. El mundo religioso comenzó a estar dentro de mis intereses, aunque, realmente, no lo tomaba en serio, era prácticamente un juego :P. Recuerdo que en ese libro salía una imagen dantesca de jebús, no como en la crucifixión tradicional, sino colgado de un poste, con un clavo atravesándole las dos manos y otro atravesándo los dos pies. A pesar de que la imagen me generaba cierta repulsión, se me hacía muy gracioso que mostraran las axilas sin rasurar de jebús, actualmente, yo recuerdo esa imagen por la gracia que me causaba, no por el temor :P.
Aproximadamente a los cuatro años, sobrevino un cambio de casa, el nuevo ambiente se me hacía extraño, no conocía a nadie, y me quedaba un año para entrar a la educación preescolar, aun así, seguía con mi mismo interés en los animales prehistóricos, el cual se hizo extensivo a los animales actuales, en especial con lo animales marinos. No tuve casi contacto con la iglesia en esos momentos (y que bueno), ya que permitió desarrollar aun más mi curiosidad. Me ponía a leer los libros de texto de mi hermano mayor y me hallaba datos muy interesantes, no solo de animales no humanos, sino también acerca del ser humano. Una de las primeras ramas de la ciencia que me empezaron a gustar era la medicina, ya que seguimos conservando una pequeña enciclopedia médica, la cual leí mientras tenía como cinco ó seis años, que comenzó a hacerme entender como funcionaba el cuerpo humano, los sistemas, las enfermedades, y demás; inclusive me gustaba visitar los hospitales y me llegué a aprender los nombres de los huesos del cuerpo humano :P. Aunque también, fué durante ese lapso, en el cual nuestros amigos cristianos se fueron a vivir con mis padres y mi hermano durante un tiempo, igualmente tenía acceso a esos libros religiosos "para niños" (en esa bonita forma de adoctrinar a los niños), y el libro citado anteriormente se volvió otra lectura habitual. Recuerdo otra anécdota con respecto a ese libro, pues salía una imagen para ilustrar la fábula de Jonás (que nuestros amigos cristianos creían que era historia pura y verdadera) bastante graciosa, pues mientras decían que el sujeto ese fué tragado por un gran PEZ, mostraban a un imponente CACHALOTE tratando de comerse a Jonás. Yo tenía muchas dudas acerca de esa historia (al parecer, fué la primera historia bíblica que comencé a cuestionar), puesto yo sabía que los cachalotes eran parientes de las ballenas, y las ballenas no eran peces (mucho más tarde, me enteraría que ni siquiera la bíblia da una descripción detallada del "pez" que supuestamente se tragó y le dió un aventón a Nínive a Jonás). Creo que ese fué el primer momento en el cual confronté información científica con "información" religiosa.
Después, siguiendo con mi afición a la medicina, comencé a leer más libros, y me hallé uno en el cual se explicaba la reproducción humana. Eso me cautivó, ya que me parecía increíble que dos pequeñas células pudieran dar lugar a un bebé con el paso del tiempo. No me enseñaron mitos de la reproducción (como los de la "cigüeña" ó los bebés de París), me enseñaron como era la reproducción, los espermatozoides y los óvulos, las fases del cigoto y el desarrollo del feto hasta que por fin pudiese nacer. Eso fué entre los seis y siete años, y para ese tiempo, nuestros amigos cristianos se habían ido a vivir a otra parte, aunque debo decir que si tenía algunos mitos en los cuales creía firmemente (pj. en Santa Claus y los Reyes Magos), aunque comenzó también en ésta época la duda sobre éstos (Santa Claus nunca me convenció realmente y las dudas acerca de los Reyes Magos me las sembraron mis mismos compañeros de la primaria a los 7 años, finalmente los descarté a los 9 a escuchar a mis padres dejar los regalos en la madrugada :P). Aunque también me comenzaron a intersar los fenómenos naturales (volcanes, terremotos, tornados, etc.), agradezco infinitamente a mis padres que me hayan inculcado a pensar por mi mismo (y no una religión), además del buen ojo de mi hermano mayor, el cual vió un programa en la tele que podría interesarme. Y claro que me interesó, se llamaba "El Mundo de Beakman", cada vez que lo veía, sentía que sabía más cosas del mundo, aunque saberlo todo es imposible, éste programa fué uno de los que consolidó mi interés en la ciencia, tendría yo 7 años, casi 8.
Ahora, con la perspectiva un poco más abierta, comenzó a interesarme todo, las formas de vida, los fenómenos naturales y, ahora, el espacio. Aunque, es en éste momento en el cual surge un episodio "paradójico", y es que comienzan a interesarme las cuestiones religiosas. Es la primera (y hasta donde recuerdo, única) vez en la que, voluntariamente, quise acercarme a la iglesia. Sobre todo para conocer puntos de vista, ya que las pocas veces que asistía a la iglesia solamente hablaban cuestiones del cielo y el infierno, además de referirse a la figura de jebús, la cual, también, comenzó a interesarme, inclusive, puedo decir que ésta época, entre los 8 y hasta los 11 años, fue mi mayor momento de "religiosidad". Aunque me interesaban mucho las ciencias, creía en dios y en los fenómenos paranormales, aceptaba que jebús era "nuestro señor y salvador" y todo lo que quieran :P.
Inclusive me ponía a leer la bíblia a voluntad, para saber si pasaba lo mismo ahí que en lo que veía en películas, series y otros libros. Me acuerdo haber visto una película en la cual a jebús, ya crucificado, lo atravesaban con una lanza en el costado derecho. Leí algunos pasajes de la bíblia referentes a la crucifixión (ó cruci-ficción) y me encontré con la sorpresa de que solo un evangelista mencionaba ese hecho (Juan, si no mal recuerdo), los otros, nada de nada, y en cambio, comencé a ver que había otras cosas que no checaban entre los mismos evangelios. Aun así, seguía creyendo en el dios judeo-cristiano. También recuerdo que me entusiasmaba hacer la primera comunión (no por el hecho en sí, sino por la fiesta que me tenían preparada :P) y por eso entré al catecismo (eso fue a los 9 años). Nos lo daba una señora algo estricta, y por lo que alcanzo a recordar, de estrecho horizonte mental, ya que creía que los Pokemón (cuando esas criaturas eran algo parecido a la última cantimplora en el desierto) eran de origen satánico, y veía en la cola de Pikachú la "Z" (si, "Z") de "Zatanás". Una ocasión le quería aclarar que "Satanás" se escribía con "S" al principio, y no con "Z", sin embargo, no me hizo caso y sin dar una explicación, ni argumentos, ni evidencias, ni nada, simplemente con el "porque yo lo digo", me replicó: "No, es con Z". Ótra anécdota que recuerdo del catecismo fue en una ocasión donde nos trató de explicar el libro del Génesis (el cual, hasta ese momento, no había leído), y le comenté una duda que tenía, ya que en la escuela nos explicaban que el Universo fue resultado de una gran explosión, y no la creación de un dios. Lo único que recuerdo de su explicación fue que: "Eso dice la ciencia, pero la bíblia dice ésto...", lo demás no lo alcanzo a recordar, tal vez sea por la enorme confusión que me causó y ocasionara que, diplomáticamente, optara por darle el avión, ó por que tengo mala memoria :P.
Otra cosa que recuerdo del catecismo (un periodo extraño que me causó más dudas que certezas acerca de "dios" y la religión judeocristiana-católica) es que, en los cuestionarios, tenía que echar mano de mi imaginación para contestarlos, ya que no tenía una idea muy clara qué poner en ellos. Además de haberme enseñado el "credo", el cual jamás me pude aprender, y el cual me generó dudas acerca del espíritu santo, ya que no sabía con certeza que pitos tocaba en éste asunto (años más tarde, me di cuenta de que el credo católico es toda una declaración de fe, no solo en el dios 3 en 1, sino en que la iglesia católica, apestólica y mamona es la única y verdadera fuente de "salvación", típica patología de casi todas las religiones y sectas).
En medio del periodo del catecismo, sucedió un fuerte problema interfamiliar que amenazaba con salirse de control y nos obligó a cambiarnos de casa. El mundo en el que vivía se vió trastocado, a pesar de que regresaba al barrio donde nací, fué un periodo de muchos cambios fuertes (mi madre comenzó a trabajar, por largos periodos de tiempo, igualmente mi hermano y yo me quedaba solo), fué un periodo de mucha incertidumbre y temor, y "extrañamente", mi periodo más religioso. Comencé a creer, a veces sin cuestionar, las afirmaciones religiosas, poniendo sobre un pedestal a figuras como los papas y volviendo mi interés en jebús. Sin embargo, no duró mucho tiempo, ya que encontré estabilidad gracias a mis amigos de la primaria y al tener cerca a la familia, lo cual hizo volver mi interés en las ciencias, y a afianzarlo definitivamente.
En 6° de primaria conocí lo apasionante que llegaban a ser las ciencias naturales, con datos curiosos y una genuina sensación de maravilla que me causaba leerlos, aprendí acerca de la formación de la Tierra (nada que ver con lo relatado en el Génesis), y la evolución de la vida. El interés hacia éste tipo de conocimiento se mantuvo hasta la escuela secundaria. En ése tiempo, recuerdo una pequeña conversación que tuve con un amigo de mi hermano mayor, en dónde le exponía una duda: ¿Ser impío (que mi libro de sexto definía como "carente de alma") significaba ser ateo? Él me contestó que no, puesto que el impío era una mala persona, y el ateo simplemente no creía en dios. Tal vez mi concepto de impío siga tan erróneo cómo lo fue en esos tiempos, sin embargo, comenzaba a considerar la posibilidad de que yo fuera, en realidad, un ateo.
Durante la secundaria, entre las clases de Física, Química, Historia y Biología, la creencia en dios fue poco a poco disminuyendo. Recuerdo específicamente una tarea de Historia de 1° grado en la cual teníamos que consultar los 10 mandamientos bíblicos, en la Bíblia por su puesto. Lo hice, y me hallé con la novedad de que no sólo eran diez, sino que también me hallé con algunos de lo más insensatos y absurdos (cómo eso de no usar prendas que mezclaran dos tipos de hilos). Aunque después constaté que los mandamientos "tradicionales" se hallaban en el Éxodo, el profesor nos sugirió buscarlos en el Levítico. Esa lectura me abrió un poquito los ojos, ahora la bíblia ya no era incuestionable, y comenzaba a dejar de ser autoridad moral. Mi posición con respecto a la idea de la "existencia" de dios al final de mi periodo en la secundaria, se podría resumir en un simple: "No lo sé", había llegado -sin saberlo- al agnosticismo. Y con respecto a la bíblia, me la tomaría con reservas, después de lo ocurrido en el Levítico :P. También, después de las clases de biología de secundaria, descarté totalmente la posibilidad de que hubiese un dios creador de la vida en la Tierra.
El agnosticismo fue la posición en la que me mantuve durante mi periodo en el bachillerato -variando en ocasiones, desde deísmo (consideré la posibilidad de una superinteligencia creadora de todo, pero que no tendría por qué ocuparse de los asuntos terrestres), panteísmo (cualquier cosa puede ser llamada "dios"), a veces más teísta (en ocasiones, consideraba razonable que hubiese un dios y que éste si pudiese hacer milagros); en otras, más escéptico (por lo regular, a medida que buscaba acrecentar mi conocimiento)- durante el cual retomé mi afición por los dinosaurios y comencé a documentarme un poco acerca de la evolución. Durante ese tiempo, comencé a entender un poco acerca de la diversidad de especies, y la evolución humana. También fue en esos tiempos durante los cuales la controversia entre el creacionismo (elegantemente disfrazado como "diseño inteligente") y la teoría y el hecho de la evolución, alcanzó mayores niveles, posicionándome en contra de la enseñanza del D.I. en escuelas públicas y a favor de la enseñanza de la evolución. Sin embargo, no descartaba la posibilidad de que hubiese un dios, si no creador del planeta, si creador del Universo. Digamos que, para no meterme tanto en éstas cuestiones, decidí mantenerme en el "no lo sé", desde bachillerato hasta los primeros años de educación superior.
Ya en la educación universitaria, aunque no estudio una carrera en la que el ámbito científico tenga un componente, digamos, tan determinante como el tecnológico (y, a veces, ni siquiera el objetivo, sino el subjetivo) cómo lo es la Ingeniería en Arquitectura, decidí no solo estancarme investigando cosas referentes a mi carrera (la cual-dicho sea de paso- aun dudo que obedezca a mi verdadera vocación), sino en cuestiones generales, buscaba conocimiento y tenía que tener, además de ganas de buscar, una línea de pensamiento cada vez más escéptica. En segundo semestre de mi carrera llegaron mis primeros libros (de Eduardo del Río-"Rius"-) en los cuales se criticaba abiertamente a las religiones y sus afirmaciones. Al "Supermercado de las Sectas" le siguió "La Bíblia, esa linda tontería" y después "El católico preguntón". Incluso visitando cada vez con más frecuencia el sitio de "SinDioses.org", claramente ateo (y un removedor de vendas oculares). Era evidente que mi agnosticismo ya no era tan ambivalente, comenzaba a caminar directamente hacia el ateísmo. Hasta que por fin, en 3° semestre de la carrera, dí el paso. Me declaré ateo.
Bien, después de éste "largo y sinuoso camino" (lo siento, también soy Beatlemaniaco) desde un teísmo no tan arraigado como pensaba hasta mi ateísmo actual, comencé a confrontar a familiares (sobre todo, a mi madre, quién cree firmemente en dios), amigos, compañeros de la escuela y gente en internet :P. Casi todos me preguntaban ¿Porqué eres ateo? otros, los menos, me decían "que me iría al infierno"; y otros, también no tan numerosos, me decían que "ya encontraré el camino". Me falta una infinidad de cosas por entender y mi tiempo máximo de vida no es, ni de chiste, suficiente para alcanzar a comprenderlo todo. Sin embargo, el ser abiertamente ateo me ha hecho ser más honesto conmigo mismo, a aceptarme como soy, y a no aceptar nada si no hay evidencias que lo respalden. Además, considero a la hipótesis divina con escaso fundamento, sin pruebas que la respalden y que, en realidad, además de no explicar algo en concreto, añade el problema de que dios, entonces, necesitaría también ser explicado.
Bueno, espero que ésta- no tan pequeña- semblanza de mis posiciones con respecto a ese ser imaginario haya sido de su agrado. Les agradezco que se hayan tomado el tiempo de leerla, y quiero, además, desearles dulces sueños si es que se durmieron con lo que dije; ó hacer patente mi más sincero respeto y admiración si lograron llegar hasta éste intento de despedida, después de haber soportado estoicamente mis desvaríos mentales. Aunque, en realidad, espero que haya resultado amena y honesta :P.
No me queda más que decirles gracias de cualquier manera, y que disfruten de la vida :)
Saludos!
P.D. Alcaración sobre la imagen: No es mi pelo actual, está algo más corto :P.


Yo también tengo bastantes roces, al grado que muchas personas que dijieron quererme, simplemtente se retiraron pues me converti en un ser obscuro y poco inteligente =?.
ResponderEliminarAsí son las cosas, y también me acepto mucho más de lo que me aceptaba, desde que me liberé de tanto tabú, ademenos ahora soy solo señalada por 2 y no por los miles que tenia... me siento una entrada resumida jaja
Me gusto mucho tu artículo
ResponderEliminarcreo q eres un gordo feo y homosexual.
ResponderEliminarBienvenido carnal, siempre he pensado en que los padres deben estimular la curiosidad de los niños y nunca cortarla, también me gustaban los dinosaurios por jurasic park.
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