Ahora que he leído poco sobre mucho, me he percatado que aquellas historias que trataban de dar significado a lo insignificante no eran más que pequeños focos en el túnel, porque si hablamos de luz, nada para alumbrar que el intelecto propio, fuente inagotable de energía para aquellos a los que nos gusta fastidiar con tantos "¿por qué?" como podamos usar en una conversación, por tal motivo pensando en tales pasadizos y túneles recordé una historia que leí hace tiempo que ejemplifica perfectamente lo que trato de explicar, por tal motivo paso a lo que sigue:
...
-Padre- dijo Chartrand-, ¿me permite una pregunta rara?
El Camarlengo sonrió.
- Sólo si puedo darle una respuesta rara.
Chartrand rió.
- He preguntado a todos los sacerdotes que conozco, y aún no lo entiendo.
-¿Qué le inquieta?
Chartrand respiró hondo.
-No entiendo lo de benévolo y omnipotente.
El Camarlengo sonrió.
-Ha estado leyendo las escrituras.
-Lo intento.
- Está confundido porque la Biblia describe a Dios como una deidad benévola y omnipotente.
-Exacto.
-Beneévolo y omnipotente significa simplemente que Dios es todopoderos y bienintencionado.
-Entiendo el concepto. Es que... parece qeu hay una contradicción.
-Sí. La contradicción es el dolor, la guerra, enfermedades, hambre, ...
-¡Exacto!- Chartrand sabía que el Camarlengo le comprendería- Ocurren cosas terribles en este mundo. La tragedia humana parece la prueba de que Dios no puede ser todopoderoso y bien intencionado al mismo tiempo. Si nos ama y cuenta con el poder de cambiar nuestra situación, podría ahorrarnos el dolor, ¿verdad?
El Camarlengo frunció el seño.
-¿Qué quiere decir?
-Bien, si DIos nos ama y puede protegernos, debería hacerlo. O es omnipotento e indiferente, o benévolo e incapaz de ayudarnos.
- ¿Tiene hijos, teniente?
Chartrand se ruborizó.
-No, signore.
-Imagine que tuviera un hijo de ocho años... ¿le querría?
-Por supuesto.
-¿Le dejaría utilizar un monopatín?
-Supongo que sí- dijo Chartrand-. Claro, le dejaría utilizar el monopatín, pero le diría que fuera con cuidado.
-Como padre de ese niño ¿le daría un buen consejo básico, para luego dejarle marchar y cometer sus propios errores?
-No correría tras él y le mimaría, si a eso se refiere.
-¿Pero y si se cayera y se raspara la rodilla?
-Aprendería a ser más prudente.
El Camarlengo sonrió.
-Por lo tanto, aunque poseyera el poder de intervenir e impedir el dolor de su hijo, preferiría demostrarle su amos dejando que aprendiera por sí mismo, ¿verdad?
-Por supuesto. El dolor es algo inherente a la madurez. Así aprendemos.
El Camarlengo asintió.
-Exacto.
Ángeles y Demonios. Dan Brown. pp 398-399.
A muchos se les estará ocurriendo tantos argumentos para echar abajo tal historia que pueden pensar que el libro no vale la pena, "si está así un capítulo, ni quiero imaginarme leer todo el libro"
Lo cierto es que el libro bien puede tratarse como un tipo de lectura ligera y aquella aversión contra los Best Seller puede no ayudar a apreciar el escrito, pero despreciar a los Best Seller es ser Snob con los libros. Nadie debe ser Snob con un libro, y este en particular es muy interesante y entretenido... y ya me desvié del tema.
Bueno, pequeños saltamontes, quiero para mañana sus argumentos en contra y a favor al respecto de este fragmento.
Ahora vayan a saltar al monte.
Marcia

No hay comentarios:
Publicar un comentario