-->

Vídeo del MES

Tip para callar a las mujeres religiosas CHISMOSAS

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Asesinarías al señor gordo para salvar a otros cinco?

  • Pin It


No matar; una norma que entendemos bien. Quitarle la vida a otro es el “no-no” de la moral humana y mientras más relacionados estén la víctima y el agresor, más espantoso nos parece. Es un asunto enlazado con la evolución del altruismo y el valor que le otorgamos a la supervivencia. Las historias de personas que sobreviven las más horripilantes calamidades nos llenan de esperanza, de buenos deseos y de muchas más ganas de seguir vivos. No importa qué tan sublime sea el más allá en que creas, la vida es lo único que conocemos y nos aferramos a ella.


La biología evolutiva nos dice que el altruismo es más o menos una creación del egoísmo y surge porque funciona y su beneficio es un requerimiento para el grupo. El biólogo Richard Dawkins argumenta que dentro de un grupo de altruistas sólo toma un oportunista para destruir la estabilidad. Por eso, para que ocurra, el fenómeno debe aparecer en grados de aproximación, la biología va controlando hacia quiénes tenderemos a ser filántropos, compartir genes nos guiará en ese sentido, a nosotros, a los insectos y a muchas otras especies.

Estas cuestiones éticas buscan las fronteras de la moral. ¿Hasta qué punto somos capaces de avasallar una norma moral para conseguir lo que se conoce como el bien mayor? Es el viejo aforismo de Jeremy Betham y John Stuart Mill que decía que la mayor felicidad para la mayor cantidad de personas es la fundación de la moral y la legislación. Pero la vida no es en blanco y negro.

La Universidad del Estado de Michigan publicó los resultados de un viejo dilema moral que ha sido formulado de distintas formas, se han usado diferentes plataformas para descubrir respuestas y todavía nos sigue maravillando. Michigan tiene la primicia de probar la teoría en un escenario virtual. Se trata de un tren que va velozmente descarrilado por los rieles y matará a cinco escaladores que no pueden escapar. Frente al voluntario hay un interruptor y él tiene la opción de desviar el tren hacia otro camino de rieles donde un solo escalador sería arrollado. Por lo general, las personas consideran actuar por el bien mayor y una gran mayoría, en cuestionarios y ahora virtualmente, parece estar de acuerdo en que es mejor salvar a los cinco y sacrificar al solitario. Eso es, hasta que el gordo entra en acción.

El dilema moral para el voluntario ocurre ahora en un puente. El tren viene descarrilado y las cinco personas se encuentran al otro lado del puente y van a morir si el tren no se detiene. Un señor gordo está a tu lado y te dicen que si empujas al gordo su volumen logrará detener el tren y así salvarás a los otros cinco. Pues bien, los resultados cambiaron plenamente. Las personas que en otros exámenes habían manipulado el interruptor para salvar los cinco no pudieron empujar al obeso señor. Para los científicos, uno de los datos más curiosos es no poder convencer a una gran mayoría de que se trata del mismo acto con el interruptor. Para ellos, el escenario es diferente, su percepción es afectada por el papel directo que tienen que desempeñar.

Para conseguir trabajar por el bien mayor del grupo se necesita usar mucho racionalismo porque la especie está acostumbrada a funcionar de forma distinta. El amor por la vida y el respeto por la existencia del otro son características universales en las sociedades; matar es un asunto extremo. Más aún, entendemos que las consecuencias pueden ser muy drásticas, aun salves a cinco. Si lo pensamos, sabemos que el bien mayor puede ser beneficioso, pero cuando los genes, la proximidad, el egoísmo y el señor obeso hacen su gran entrada, gran parte de la razón se va por las ramas.

Glenys Álvarez

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
 

No creo en dios

No creo en Jesucristo

No creo en la Biblia