Si una de las diez religiones fuera cierta, eso quiere decir que todos los fieles de las otras nueve religiones arderían en el infierno por siempre jamás, junto con los ateos, los budistas y el resto de personas que practiquen religiones no incluidas en esas diez mayoritarias y excluyentes. Eso es una cantidad enorme de gente.
Claro que para los afortunados de la religión que acertó supone una suerte, pero estaríamos condenando al fuego eterno a, como mínimo, el 80% de la humanidad (ni siquiera los musulmanes o católicos sobrepasan el 20% de la población mundial).
Claro que si las diez religiones fueran todas falsas, y la salvación pudiera lograrse únicamente a través de otra religión no contemplada ahí (quizás ni siquiera conocida en este planeta) la cosa sería aún peor y absolutamente todos iríamos a pasar calor.
El caso óptimo sería que tuvieran razón los no religiosos (que ya somos alrededor de un 13%), así no iría nadie al infierno (sí, vale, tampoco nadie se salvaría, nada es perfecto).

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