
La diabetes afecta a cerca de 350 millones de adultos causando más de tres millones de muertos al año ya que el aumento de glucosa en la sangre aumenta el riesgo de enfermedades coronarias, de riñón, nervios y retinas.
Son muchos los elementos que entran en juego para formar a un animal. Conocemos bien que estamos construidos por genes, células, hormonas y un sinnúmero de nombres que hay que ir a la escuela de medicina para aprendérselos y aplicarlos en algo. Estos elementos son los que determinan nuestro bienestar en la salud y ha sido en esta amplia lucha en la que se ha centrado la investigación sobre el cuerpo humano y su medio. Sin embargo, aunque el colesterol y la tensión alta, dos condiciones que hemos visto aumentar en las décadas pasadas, han estado declinando en su aparición, la diabetes presenta otro cuadro muy distinto.
En un momento en la vida de un diabético, las células se niegan a recibir insulina o el páncreas a crear la cantidad suficiente. La insulina es una hormona que produce el páncreas para controlar, precisamente, la glucosa, o azúcar, en la sangre, y la enfermedad es producida por el descontrol en esta hormona.
Pero veamos algo importante: para estar activos y movernos necesitamos combustible, así como un coche, pero en estos tiempos la gasolina del cuerpo es mucho más barata. Para obtenerla lo que hacemos es que comemos y de nuestros alimentos el cuerpo obtiene su glucosa. Pero esta glucosa debe de ser transportada, algo debe llevarla a los lugares donde es necesaria, como a los músculos, las células y la grasa; pues bien, la insulina es la que se encarga de eso.
Hay tres tipos conocidos de la enfermedad, las tipo uno y tres se desarrollan en la persona joven, la primera es generalmente detectada en la niñez o antes de los 20 años y no se conocen bien las causas de la baja producción de insulina, la genética y virus son investigados; la otra es gestacional y ocurre durante el embarazo. La tipo dos es más común y usualmente ocurre en adultos, sin embargo, cada vez hay más gente joven diagnosticada. Y ha sido en su escala a nivel epidémico global que el más reciente informe sobre este tipo de diabetes ha sido publicado por un equipo internacional que ha estado analizando los datos desde 1980 sobre la enfermedad.
Los resultados apuntan a 347 millones de adultos con diabetes en el 2008, un salto de 153 millones en 1980. El 70% de este aumento se debe al engrandecimiento en la población y el envejecimiento; y el otro 30% de incremento es debido a lo frecuente que es la enfermedad. La proporción de adultos con diabetes aumentó a un 9,8% (8,3 en 1980) en hombres y 9,2% (7,5 en 1980) en mujeres. El estudio fue elaborado en una enorme colaboración entre investigadores liderados por Majad Ezzati del Colegio Universitario Imperial de Londres y Goodarz Danaei de la Escuela para la Salud Pública de Harvard y en colaboración con la Organización Mundial de la Salud.
Una enfermedad cada vez más común
“La diabetes es una de las causas más grandes que tenemos de morbilidad y mortalidad en el mundo entero. Nuestro estudio ha demostrado que la diabetes se está convirtiendo en una enfermedad cada vez más común casi en todas partes en el mundo. Esto ha sido un contraste con enfermedades como la hipertensión y el colesterol que han bajado en muchas regiones. La diabetes es mucho más difícil de prevenir y tratar que estas otras condiciones”, dice Ezzati.
Para los investigadores, una de las ideas es vislumbrar mejores programas, no sólo para educar a las personas respecto a sus dietas y el ejercicio, dos datos sumamente importantes en su aparición y progreso, sino para detectar aquellos que son más propensos a desarrollarla. “Necesitamos mejorar la condición de vida que tenemos todos, necesitamos más actividad y una mejor dieta. Para medir la enfermedad lo que ahora hacemos es buscar los niveles de glucosa como 16 horas antes de que la persona haya comido ya que la glucosa sube cuando comemos. Tenemos hasta formas de considerar a una persona prediabética, pero necesitamos que estos exámenes puedan llegar a todos y la educación que los acompaña también”, explica Danaei.
Sube en el Pacífico y baja en África Sub-Sahariana
El estudio también nos explica que la enfermedad se ha desarrollado de forma impresionante en las naciones de las Islas del Pacífico, quienes hoy tienen el nivel de diabetes más alto en el mundo entero. La glucosa también está alta en países del sur de Asia, América Latina, el Caribe, Asia Central, África del Norte y Oriente Medio. Entre los países del primer mundo el incremento en la diabetes era menor en Europa Occidental (los niveles menores se encontraron en los Países Bajos, Austria y Francia) y mayor en América del Norte (con los niveles más altos en países dentro y fuera de la región como Estados Unidos, Groenlandia, Malta, Nueva Zelanda y España).
Los estudios fueron realizados con medidas de glucosa a 2,7 millones de participantes durante 25 años en todo el mundo. Los análisis y lecturas avanzadas de estadísticas revelaron que de las 347 millones de personas con diabetes, 138 millones viven en China y en la India y otros 36 millones en Estados Unidos y en Rusia y que la región con los niveles más bajos de glucosa era África Sub-Sahariana, seguido por el este de Asia.

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