-->

Vídeo del MES

Tip para callar a las mujeres religiosas CHISMOSAS

martes, 12 de abril de 2011

De solitarios a sociables ( insectos )

  • Pin It



Para conocer la vida social de los insectos, los entomólogos estudian primero los más solitarios. Estos animalitos ni siquiera se involucran con sus familiares, los padres suelen morir durante el apareamiento y las crías que salen de los huevos inician caminos distintos y solitarios. La vida social es nula. Pero hay insectos y hay insectos, si me siguen el hilo. Del otro lado del espectro del solitario nos encontramos con especies complejamente sociales, tan organizadas que los mismos humanos nos referimos a ellas como modelos para copiar, las hormigas y las abejas nos llegan a la mente enseguida.


Suzanne Batra y E.O. Wilson son algunos de los entomólogos que han clasificado la vida social de los insectos de acuerdo a sus conductas y costumbres, y una de estas clasificaciones se conoce como “Eusocialidad” que recoge el nivel más alto de interacción social entre estos animales.

Wikipedia define a los insectos eusociales de la siguiente manera: son aquellos que “cooperan en el cuidado de la cría y generalmente tienen castas estériles. Existe solapamiento de generaciones con longevidad elevada de la casta reproductora. Generalmente las hembras obreras estériles son hijas, no hermanas de la reina. Comprende a todas las hormigas y termitas así como algunos grupos de abejas (por ejemplo en la familia Apidae, tales como abejas melíferas, abejorros y abejas sin aguijón) y de avispas sociales Vespidae”.

Pues bien, teniendo en cuenta esta idea, veamos este nuevo estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Illinois en Urban-Champaign quienes se han lanzado a investigar cuáles elementos genéticos controlan este nivel de socialización en estos insectos. No es una tarea fácil, por supuesto. De hecho, el profesor de ciencias de la siembra de la universidad y coautor del estudio, Matt Hudson, debió utilizar el único genoma secuenciado que tenían de las abejas, el del abejorro (Apis mellifera) como una guía que lo ayudara a ensamblar e identificar los genes que iban a secuenciar en otras especies.

Efectivamente, los científicos en Illinois se unieron al poder tecnológico del proyecto "454 Ciencias de la vida" para secuenciar genes activos (son aquellos que transcriben la receta para hacer proteínas) en nueve especies de abejas (más el abejorro) que representen diferentes estilos sociales de vida, desde la solitaria hasta la altamente eusocial.

“Entre abejas tenemos las altamente eusociales que tienen una casta de trabajadores estériles y una reina que funciona primeramente como una gigantesca máquina de poner huevos; y también tenemos las primitivamente eusociales que generalmente están compuestas de una madre que comienza a hacer su nido y luego, una vez ha criado a suficientes trabajadores, se sienta y se convierte en reina”, explica Gene Robinson, profesor de entomología en dicha universidad y director del Instituto para Biología Genómica; autor principal del estudio.
Una de sus colaboradoras, Sydney Cameron, aclara que la eusocialidad no es una evolución progresiva de lo primitivo a un estado más avanzado. “Estos insectos no están deseando convertirse en altamente eusociales; estas abejas no piensan, ‘si sólo me pudiera convertir en un abejorro’. La gente habla sobre la evolución de la eusocialidad pero deseamos enfatizar que estás hablando de eventos evolutivos independientes. Nuestro objetivo es, precisamente, trazar las historias independientes de cada uno a través de la genética”, dijo.
El equipo en Illinois se preguntaba: ¿Existen genes que son únicos en las abejas eusociales primitivas que no se encuentran en las altamente eusociales?, y, ¿si agrupamos a todas las abejas eusociales, hay genes únicos comunes para todos esos grupos en comparación con las solitarias?

Los resultados fueron bastante interesantes. Los análisis hallaron diferencias significativas en la secuencia genética entre las abejas eusociales y las solitarias y no sólo eso, también encontraron patrones de cambios genéticos que resultaron únicos, ya sea en las altamente eusociales como en las primitivas. La frecuencia y los patrones de estos cambios en la secuencia genética sugiere que existen señales de evolución acelerada específica para cada tipo de eusocialidad y también para la eusocialidad en general.

“Lo que encontramos es que hay algunos genes que muestran señales de selección a través de distintas evoluciones independientes de abejas eusociales. Algunos de estos genes son representativos de esos genes que son obligatorios si vas a evolucionar la eusocialidad mientras que otros son más específicos del linaje”, explican.

En otras palabras, la abejita solitaria tiene genes que la hacen así y son genes que evolucionaron completamente independientes de los genes del abejorro y su altamente social grupo de abejas.

En la imagen: Las especies estudiadas; las eusociales están en rojo y azul y la no-eusociales o solitarias están en amarillo.

Los resultados fueron publicados en el diario Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). http://www.pnas.org/

http://illinois.edu/

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
 

No creo en dios

No creo en Jesucristo

No creo en la Biblia