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jueves, 10 de marzo de 2011

NAZISMO Y CATOLICISMO

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Nuncio Apostólico, Monseñor Cesare Orsenigo sale de la Cancillería del Reich después de la recepción anual hecha por el cuerpo diplomático del Reich.

El (20 de Abril de 1939), el Arzobispo Católico Cesare Orsenigo, Nuncio Papal en Berlín, celebra el cumpleaños de Adolf Hitler. Las celebraciones iniciadas por Eugenio María Giovanni Pacelli (Papa Pio XII) se transformaron en una tradición. Cada 20 de Abril el Cardenal Bertram de Berlín, Alemania enviaba sus “más calurosas felicitaciones al Führer en nombre de los Obispos y las Diócesis de Alemania con las fervientes plegarias que los Católicos de Alemania envían al cielo desde sus altares”. (Hitler's Pope: The Secret History of Pius XII, por John Cornwell).


“He seguido a la Iglesia Católica al darle al programa de nuestro partido el carácter de finalidad inalterable, como el Credo. La Iglesia Católica nunca ha permitido que se interfiriera con el Credo. Hace 1500 años que fue formulado, pero cada sugerencia de que fuera corregido, cada crítica lógica o ataque sobre él, han sido rechazados. La Iglesia Católica se ha dado cuenta de que cualquier cosa y todo puede ser cimentado sobre un documento de esta clase, sin importar cuán contradictorio o irreconciliable con él sea. Los fieles se lo tragarán entero, siempre que al razonamiento lógico no se le permita nunca tocarlo”. (Adolf Hitler 1889-1945, Dictador Alemán, Fundador del Nacionalsocialismo o Nazismo en “Rauschning”, “La Voz de la Destrucción”).

“Estamos convencidos de que la gente necesita y requiere la fe. Por lo tanto hemos llevado a cabo la lucha contra el movimiento ateo, y esto no sólo con unas pocas declaraciones teóricas: Lo hemos aplastado”.(Adolf Hitler, en un Discurso en Berlín, 24 de octubre de 1933).

“El hecho de que el Vaticano esté concluyendo un tratado con la Nueva Alemania significa un reconocimiento del Estado Nacionalsocialista por parte de la Iglesia Católica. Este tratado muestra a todo el mundo, clara e inequívocamente, que la afirmación de que el Nacionalsocialismo es hostil a la religión es una mentira”.(Adolf Hitler escribiendo al Partido Nazi, 22 de julio de 1933).

“El Gobierno Nacional ve en las confesiones cristianas importantes factores de conservación de nuestra nacionalidad. Reservará y asegurará a las confesiones cristianas en la escuela y en la educación la influencia que les corresponde. Es una preocupación suya la leal coexistencia entre Iglesia y Estado”. (Adolf Hitler, 1933).

“El Gobierno Nacional considera como su deber principal revivificar en la nación el espíritu de unidad y cooperación. Preservará y defenderá aquellos principios básicos por los cuales fue edificada nuestra nación. Considera la Cristiandad como la fundación de nuestra moralidad nacional, y la familia como la base de la vida nacional”. (Adolf Hitler, en “Mi Nuevo Orden”, Proclamación a la Nación Cristiana Alemana).

“Me limito a hacer lo que la Iglesia Católica lleva haciendo 1600 años”.(Adolf Hitler, 26 de abril de 1933, en una reunión con el Obispo Católico Wilhelm Berning de Osnabrûck y Monseñor Steimann, Prelados Representantes de la Iglesia Católica en Alemania).

“Las escuelas seculares no pueden ser toleradas nunca, porque tales escuelas no tienen instrucción religiosa, y una instrucción moral general sin base religiosa está construida sobre el aire; consecuentemente, todo el entrenamiento del carácter y la religión deben derivarse de la fe. Necesitamos gente creyente”. (Adolf Hitler, 26 de abril de 1933, en un Discurso durante las negociaciones que llevaron al Concordato entre el Nazismo y el Vaticano). 

“El fundador del cristianismo no mantuvo secreta en absoluto su apreciación del pueblo judío. Cuando lo consideró necesario, Él expulsó a esos enemigos de la raza humana fuera del templo de Dios”. (Adolf Hitler, “Mi Lucha”).

“Mi sensación como cristiano me lleva a ser un combatiente para mi señor y salvador. Me lleva al hombre que, contemporáneamente solo y con solamente algunos seguidores, reconoció a los judíos para cuáles eran, y los hombres invitados a luchar contra ellos. Como cristiano, debo algo a mi gente”. (Adolf Hitler).

“Estoy convencido de que actúo como agente de nuestro Creador. Al combatir a los judíos estoy haciendo la voluntad del Señor”. (Adolf Hitler).


“La Iglesia Católica consideraba a los judíos como pestilentes por 500 años, por esto los puso en ghettos, porque les reconoció a los judíos lo que eran. Reconozco a los representantes de esta raza como pestilente para el Estado y para la Iglesia y quizás de tal modo estoy haciendo para el cristianismo un gran servicio empujándolos fuera de escuelas y de los cargos públicos”. (Adolf Hitler, 26 de abril de 1933).

“La grandeza del cristianismo no estuvo en intentar negociaciones de compromiso con otras opiniones filosóficas similares del mundo antiguo, sino en su inexorable fanatismo al predicar y pelear por su propia doctrina”. (Adolf Hitler, “Mi Lucha”, Vol. 1, Cap. 12).

“Soy ahora, como antes, católico, y siempre lo seré”. (Adolf Hitler, al General Gerhard Engel, 1941).

“El pueblo alemán no es heredero del pecado original, sino noble por naturaleza”. (Adolf Hitler).

“Debo cumplir con mi misión histórica y la cumpliré porque la Divina Providencia me ha elegido para ello”. (Adolf Hitler, 12 de febrero de 1938).

“Sigo el camino que me marca la Divina Providencia con la precisión y seguridad de un sonámbulo”. (Adolf Hitler, 1936, Renania, Alemania).

“No existe más que una doctrina política: La de nacionalidad y patria. Tenemos que asegurar la existencia y el incremento de nuestra raza y de nuestro pueblo, para que nuestro pueblo cumpla la misión que el Supremo Creador le tiene reservada”. (Adolf Hitler).

“Aprendí mucho de la Orden de los Jesuitas. Hasta ahora, nunca ha existido en la Tierra nada más grandioso que la organización jerárquica de la Iglesia Católica. Yo transferí a mi partido mucho de esta organización”. (Adolf Hitler, en el Libro “La Historia Secreta de los Jesuitas”, publicado por Chick Publicaciones).

“La Iglesia Católica debe servirnos de ejemplo, ya que a pesar de que su cuerpo doctrinal está en colisión en muchos puntos -y en parte inmotivadamente, con el estudio de las ciencias exactas y la investigación, jamás se resigna a sacrificar ni un ápice del contenido de su doctrina. Con razón supo conocer que su fuerza de resistencia no consiste en adaptarse con más o menos habilidad a los resultados siempre variables de la investigación científica en el transcurso del tiempo, sino en el hecho de un aferramiento inquebrantable a sus dogmas ya expuestos, que son los que le dan al conjunto el carácter de una fe. He ahí por qué la Iglesia Católica se mantiene hoy más firme que nunca”. (Adolf Hitler).

“El pastor protestante como el sacerdote católico, contribuyeron decididamente a mantener el espíritu de nuestra resistencia no sólo en el frente de batalla, sino ante todo, en los hogares”. (Adolf Hitler).

“El más ferviente protestante puede alinearse al lado del más ferviente católico, sin que jamás surjan para él problemas de conciencia por su convicción religiosa”. (Adolf Hitler). 


Adolf Hitler y la Iglesia Católica.


Adolf Hitler saluda al Cardenal Católico Césare Orsenigo. (Fuente: USHMM).

Heil Hitler. Sacerdotes Católicos haciendo el Saludo Nazi en un encuentro de la Juventud Católica en el estadio de Berlin-Neukolln en agosto de (1933).(Fuente: A Moral Reckoning: The Role of the Catholic Church in the Holocaust and Its Unfulfilled Duty of Repair by Daniel Jonah Goldhagen).

La Iglesia Católica y el Nazismo.


“Nosotros, los católicos alemanes apoyaremos con toda nuestra alma y plena convicción a Adolf Hitler y su gobierno. El catolicismo alemán tiene que participar activamente en la edificación del Tercer Reich”.(Franz von Papen).

“El Tercer Reich es la primera potencia mundial que no sólo reconoce, sino que pone en práctica los elevados principios del Papado”. (Franz von Papen).

Franz von Papen en una Procesión Católica.

El Cardenal Católico Cesare Orsenigo marcha entre las filas de los hombres de las SA (Sturmabteilung, Sección de Asalto) en una Concentración Nazi en Múnich, Alemania. (Fuente: A Moral Reckoning: The Role of the Catholic Church in the Holocaust and Its Unfulfilled Duty of Repair by Daniel Jonah Goldhagen).

Cardenal Católico Bertram en una Procesión del Funeral del Obispo Bares, (7de marzo de 1935). El Cardenal Bertram desempeña un papel crucial en formar la actitud de los obispos alemanes en lo referente al Estado Nacionalsocialista Alemán. (Fuente: Gedenkstätte Deutscher Widerstand).

Adolf Hitler firma un autógrafo para una admiradora cristiana
Fuente: Hitler in Seinen Bergen, Heinrich Hoffmann, Berlin, den 24.9.35.

La Iglesia Católica y el Nazismo.


La Iglesia Católica y el Nazismo.


La Iglesia Católica y el Nazismo.




“La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”. (Paúl Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda Nazi Alemán).

El Ministro de Propaganda Nazi Alemán Paúl Josepph Goebbels y el Cardenal Católico Cesare Orsenigo.

La Iglesia Católica y el Nazismo.

La Iglesia Católica y el Nazismo.

La Iglesia Católica y el Nazismo.

La Iglesia Católica y el Nazismo.

La Iglesia Católica y el Nazismo. 

La Iglesia Católica y el Nazismo.

La Iglesia Católica y el Nazismo.

La Iglesia Católica y el Nazismo.

La Iglesia Católica y el Nazismo.

La Iglesia Católica y el Nazismo.

“Gott Mit Uns” (“Dios está con Nosotros”). EM Cinto del Ejército Alemán (Acero estampado, 1937 diseño de “R S & S” para Richard Sieper & Sohne Ludenscheid).

La Iglesia Católica y el Nazismo.

Adolf Hitler siempre demostró e hizo pública siempre su fe. En esta foto lo muestra saliendo de la Iglesia Marine de Wilhelmshaven. Adolf Hitler fue nombrado Canciller de Alemania por el Presidente Paúl von Hindenburg en (enero de 1933). En febrero, Adolf Hitler ordenó a sus secuaces que incendiaron el Reichstag y luego echarle la culpa a los comunistas alemanes. Adolf Hitler convenció a Paúl von Hindenburg a firmar una ley que decretó el estado de sitio, además de país. Además, los comunistas alemanes fueron perseguidos y encarcelados y el Partido Comunista fue declarado ilegal. Católicos, Luteranos (Protestantes), Adventistas del Séptimo Día (y algunos ortodoxos) apoyaron a Adolf Hitler.

El Sacerdote Católico Abbot Schachleitner y las SA (Sturmabteilung, Sección de Asalto).





Obispos Católicos y Oficiales Nazis, incluidos Joseph Goebbels (a la derecha) y Wilhelm Frick haciendo el Saludo Fascista en honor a Adolf Hitler. El Arzobispo Católico Konrad Grober escribió en (1941) una carta pastoral acusando a los judíos de ser los asesinos de Jesús de Nazareth y sugería que el actual “destino fatal” que estos sufrían no solo “estaba justificado”sino que era además la consecuencia de la maldición que “ellos mismos se habían impuesto”. (Fuente: USHMM: Bayerische Staatsbibliothek [Bavarian State Library]).



  
La Iglesia Católica y el Nazismo.

Bandera Nazi en la Catedral de Colonia, (1937). (Fuente: USHMM).

Navidad Nazi (1938).



 Navidad (1942-1943).

(Fuente: forum.axishistory.com).

  

Adolf Hitler celebrando la Navidad con sus soldados.




 Funeral Nazi (Fuente: Depósito del Tercer Reich) Según la fuente, esta foto viene del período del funeral de las festividades de los SS Heimwehr Danzig para los soldados caídos de los SS de la “Batalla de Westerplatte”,Polonia, (1939).



Navidad de (1944). Los oficiales nazis y sus novias. Observe al Papá Noel Alemán.

(Fuente: www.dhm.de).



General Hermann Wilhelm Göering y su novia.

La Boda de Hermann Wilhelm Göering, Berlín, Alemania, (10 de abril de 1933).

Hermann Wilhelm Göering y su esposa en la escalinata de la Iglesia, reconociendo los aplausos de la multitud.



Joseph Ratzinger (Benedicto XVI), alrededor de (1940).

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