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Tip para callar a las mujeres religiosas CHISMOSAS

miércoles, 13 de abril de 2011

Will Medina‏

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En la familia de mi madre, siempre hubo la “necesidad” de creer en alguien, de apoyarse en alguien, de tener una “base” y siempre tener a la mano ese “alguien” para preguntarle el por qué de los males, o justificar las buenas suertes y rachas malas... desde que yo tengo memoria, a ese alguien le decían Dios, o en algunos casos Jehová... mi familia es de aquellas familias con una religión por una rama, y otra religión por otra rama, vamos, que de esas familias numerosas con más de una religión, pero siempre con el mismo patrón de tener a un ente sobrenatural en la vida. 


Desde que tengo memoria, siempre pregunté quién era ese ente, y porque nunca podía percibirlo, entonces es que decían que se manifestaba de maneras para nada terrenales... nunca entendí el significado de eso a lo largo de mi niñez, y mientras más preguntaba, más lidiaba con mi lado humano semi-autista de no ser como las demás personas, a la vez menos sentido tenía todo el tema del ente que “protegía a la familia”, y mis dudas en vez de disiparse y establecer cosas comunes, se agrandaron en la incomprensión y fue entonces que decidí buscarlo por mí mismo (además de que eso era lo que me decía cuanto cura se me cruzara en el camino: “debes buscar al señor”, “debes dejar que entre en tu vida”). 


Yo no tendría más de 6 años cuando todo eso sucedió, y muy aparte de que pueda tener las características del autismo conocido como el “síndrome de Asperger”, nadie notó que todo aquello no me lo tomé como un juego de niños como lo amerita la edad, sino más bien quería saber de qué se trataba todo el asunto; hasta ahí aun no tenía una noción completa del mundo, pero sorprendía a propios y extraños con todos esos detalles que me llegaban al cerebro, documentales de televisión, partidos de futbol, infomerciales, etc... y entonces fue que algo me impactó bastante como a los 6 años (y mediados): la lectura. 


Si, aprendí a leer, y se abrió un mundo de posibilidades respecto al conocimiento, era como una esponja esperando absorber cuanta cosa se me cruzara como información; claro que, en aquel tiempo dada la constitución de mi ser por la edad, lo veía todo no más como “curioso” e “interesante”, era un amante de las cosas fuera de lo común y vivía en mi mundo de fascinación. Para mis padres era algo que pasaba muy desapercibido ya que al fin y al cabo yo con todo esto era un hijo que no tenía malas calificaciones y que no tenía problemas de conducta, era siempre ordenado, y todo eso que esperan siempre los padres de sus hijos... pero en paralelo iba abriéndose el mundo para mí, las ciencias eran la fuente inagotable de un tipo extraño de diversión para mí, y como siempre hay algo que te gusta por sobre todo lo demás, en mi caso fue la astronomía...


Datos tan escondidos para el común denominador de la gente eran aquellos que en realidad me enseñaron como estaba estructurada la realidad, entendí que era realmente el cielo, y que era el infierno (y no hablo de los que mencionan en las religiones, sino algo como el espacio más allá de los 1000 km hacía arriba sin aire o la temperatura en el centro de nuestro sol), entendí realmente como estaba estructurado todo aquello que podría percibir, y comparado con lo que la biblia me proponía de realidad (si, he leído toda la biblia a lo largo de mi vida y tengo una idea generalizada, como cualquier otra obra literaria), mi lógica me hizo pensar que la biblia podría ser una historia tan fantástica y demasiado alucinante, pero nada que sobrepase los límites de la imaginación de la mente humana respecto a la realidad, y hasta los 9 años que me adentré de lleno en el tema de la religión, ya tenía un concepto muy claro de las cosas...


He de decir que hasta los 11 años yo tenía aún mis dudas de por qué la gente se tomaba tan en serio lo que la religión dicta, por qué creían que era real todo eso... “acaso lo era?”... “quizás yo estoy equivocado y existe algún ente sobrenatural que no puedo percibir?”... aun yo era muy joven y argumentos tales como la suerte, la justicia o el bien y el mal eran muy lejanos a mi entendimiento de filosofía, y cualquiera de esos argumentos daba cabida a una posibilidad de que quizás la ciencia no contempla lo sobrenatural, es decir, era lo que podría pensar... pero entonces como podría probarlo?...he ahí el conflicto interno.


Muy aparte de todas las dudas estaban también los prejuicios de la gente respecto a tus pensamientos, gente que (según mi visión) ha sido adoctrinada bajo el marco de la religión era mayoría en mi entorno y al más mínimo cuestionamiento de sus fundamentalismos era motivo para yo ser el excluido del entorno y eso mezclado con la pubertad que llegaba a mi vida, me ponía de muy mal semblante por aquellos tiempos. Fue entonces que de tanta confusión me declaré en conciencia como una persona Agnóstica (dejé sentado que podría ser que exista ese ente, pero que "se cae en sus números"... y no lo entendía)... pero nunca abiertamente...


Siempre iba a misas (bueno, a misas que lo ameritaban como ceremonias, matrimonios), estaba conforme a las enseñanzas en los cursos de religión de la secundaria e intentaba ser parte de ese mundo religioso tal cual tomaba el ejemplo de todo el mundo, siempre tuve el respeto debido para todo aquel mundo que decían sentir a un ente que los protegía y ayudaba... y así estuve como hasta los 19 años que retomé mi “búsqueda de la verdad”; la había dejado en segundo plano ya que a esa edad se vienen cosas como la universidad, trabajos por aquí y por allá, el mismo sentimiento por aprender lo nuevo y que bueno, la nueva etapa de vivir sólo y todo lo demás que te da la ilusión de consumir tu vida.


Fue entonces que con un semblante más maduro y más neutral empecé a leer más, a investigar más, a conocer más gente, a intentar poner en la balanza los argumentos de curas, científicos y fue que finalmente entendí que no existe ningún dios ni dioses en el mundo (esto, luego de que mi investigación fuera por caminos más profundos como en las demás religiones o cultos) empecé a ver al mundo de otra manera... como el mundo en donde la necesidad y la duda generaron dioses... donde en la desesperación por ser la primera especie en el universo, apareció en la mente de mucha gente la idea de un creador omnipotente, omnipresente, y que egoístamente nos llamamos su "maxima creacion", entendí que dios no es más que el placebo para las cosas buenas y malas además de llenar ese sentimiento egoísta del hombre, pero nada real, sólo el maquillaje de lo incomprendido (y que creo yo, que algo sea incomprendido no quiere decir que sea anormal).


Entonces no podía callar más y "a todos los vientos grité" que Dios no existe, a pesar de todos los prejuicios que podría esperar y todos los argumentos para defender lo indenfendible no podía ser más alguien que no era, menos creer que existe algo que no existe, pero creo que sentí que me quité un gran peso de encima, hoy me siento mucho mejor por quitarme las ataduras que la religión alguna vez me quiso imponer como ley, y aunque la tendencia sigue estando vigente en la mayoría de la gente,  la realidad es y siempre será indeferente al deseo del hombre para satisfacción personal.


Actualmente tengo 21 años y me considero un Ateo y con mucho orgullo, vivo la vida con una moral que considero buena: sin esperar un paraíso o buenas cosas del cielo o de un creador.


Aunque me gustaría, sé que no voy a poder cambiar el mundo y que dejen de creer en cosas que no existen de manera inmediata, pero con que piensen un poco en las cosas antes de asimilarlas como fundamento inamovible es un buen comienzo hacia la libertad de pensamiento sin prejuicios tontos...


“El término “fe ciega” es una redundancia, pues la fe es siempre ciega y no ve la realidad de las cosas.”

"La fe no mueve montañas, en realidad, nada lo hace"

4 comentarios:

  1. FELICIDADES A LOS CREADORES DE ESTE BLOG MUY BUENO , LO UNICO QUE LES CRITICO QUE NO DEJARON ESPACIO PARA LOS AGNOSTICOS A COMO LO HACEN EN OTROS BLOGS. CORDIAL , SALUDO

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  2. Will Medina: gracias por contar tu experiencia y Felicidades!!! Ya eres libre. Disfrútalo y compártelo... Nada mejor que poder testificar con nuestros actos a través de la vida diaria.
    Ser ateos nos llena de orgullo y no es algo que haya que ocultar o por lo que debamos disculparnos. Saludos cordiales!!

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  3. Anonimo disculpame por dejar fuera a los agnosticos.. pero es que pienso que los agnosticos tienen dudas.. y se parecen un poco a los creyentes no es discriminar, ni nada por el estilo, pero ustedes aun creen o dudan que exista algo parecido a Dios.

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