Estas neuronas espejo nos hacen seres sofisticados
Por más de una década, los investigadores han estado descubriendo sorpresas en ciertas áreas del cerebro que están habitadas por un tipo de neuronas que se comportan de forma distinta a las demás.
Todo comenzó en 1996. Los resultados inesperados de un experimento mostraron a los científicos una función del cerebro que no conocían y que los dejó sumidos en una impresionante sorpresa.
Al parecer, algunos primates, como el mono sentado entonces en el laboratorio, desarrollaron un tipo de neuronas con un objetivo específico: la imitación. En otras palabras, áreas del cerebro relacionadas con el movimiento no sólo se activaban cuando el animal se movía sino también cuando veía a alguien moviéndose.
Ahora, estudios recientes han descubierto que los humanos también hemos desarrollado unas neuronas espejo que son mucho más flexibles e inteligentes y que están involucradas en tantos comportamientos humanos que los resultados han estado cambiando nuestra visión hacia la cultura, la empatía, la filosofía, el lenguaje, la imitación, la psicoterapia y el autismo.
Así es, en los más altos niveles del cerebro habitan estas neuronas espejo, los perros y otros animales también poseen versiones más rústicas, pero los humanos hemos evolucionado sistemas múltiples de estas células nerviosas que nos convierten en una especie altamente sofisticada en nuestras habilidades sociales.
“Somos un animal social por excelencia y ha sido gracias a la evolución de estas neuronas que son capaces de leer la intención, el significado social de los comportamientos y las emociones. Sin estos sistemas no seríamos capaces de mostrar empatía, de hecho, mientras más empatía demuestra un individuo, más actividad se registra en estas áreas”, explicó Giacomo Rizzolotti, científico de la Universidad de Parma encargado de la primera investigación.
Ciertamente, el comportamiento de estas neuronas nos dice cómo aprenden los niños, por qué nos gustan tanto ciertos tipos de música, de deportes, de arte y danza y hasta por qué a muchos hombres les gusta la pornografía.
“Somos criaturas sociales exquisitas. Nuestra supervivencia depende de entender las acciones, intenciones y emociones de los demás”, explicó el doctor Marco Iacoboni, de la Universidad de California, “las neuronas espejo nos ayudan a captar los pensamientos y el estado de ánimo de los demás y también nos ponen en su lugar. Es el asiento de la empatía”.
Según el estudio, existe un sistema aparte, que los neurocientíficos aún no logran comprender en su totalidad, que inhibe nuestras acciones mientras imaginamos lo que la persona hará en unos minutos.
La imitación máxima entre humanos
Los niños aprenden más por imitación que los monos. Gracias a las neuronas espejo, que aparecen justo al nacer, el bebé suele imitar movimientos que ve a sus progenitores hacer, como sacar la lengua.
Pero estos sistemas se perfeccionan con el tiempo y las neuronas espejo se especializan mucho más que las demás células nerviosas.
“Una célula nerviosa normal reacciona de forma simple a los estímulos exteriores, algunas sólo responden a líneas horizontales y otras a verticales, otras se activan cuando escuchan una frecuencia específica de un sonido o a la dirección de un movimiento, pero en comparación, estas neuronas ni se asemejan a las espejo”, dijo Rizzolatti.
Empatía y cultura
Más que palabras, ejemplos reales
Cuando vemos una mano que se aproxima al cuerpo de otra persona para acariciarlo y luego notamos que otra mano empuja la primera con desdén, sentimos en carne propia el rechazo.
Esto es la empatía, una función que nos permite ponernos en los zapatos de los demás y sentir su pena, alegría o dolor.
De la misma forma, al observar un juego de tenis, aún cuando no sabemos jugar, las neuronas espejo nos recuerdan los movimientos y así podemos imaginar lo que sentiríamos.
Son capaces de leer la mente al interpretar las emociones, el lenguaje corporal y la situación de los demás.

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