
Leyendas urbanas y terapias inocuas han restado carácter científico al estudio de la conducta. El problema es tan serio que originó un editorial en Nature donde se alentaba a los psicólogos a inclinarse hacia la ciencia.
Es difícil trazar los orígenes de un mito, pero uno de los más penetrantes es atribuido al psicólogo William James quien afirmara que las personas usan el 10% de su capacidad intelectual. No pasó mucho tiempo para que algún gurú de lo paranormal cambiara la frase y asegurara que en realidad solo usamos el 10% del cerebro. Y esa mentira ha calado; tanto así que cuando aclaras el problema la mayoría se siente decepcionada.
“Este mito subsiste porque está arraigado en una especie de truismo que se rehúsa a morir porque sería muy bonito si fuera cierto. Así, la gente podría desarrollar el otro 90% y hacer cosas extraordinarias, como en las películas”, dice Scott O. Lilienfeld, uno de los autores del libro “50 grandes mitos de la psicología popular”.
Hoy, es imposible pensar que solo usamos un porcentaje del cerebro. La tecnología no deja duda al respecto; el cerebro es un órgano glotón que para funcionar efectivamente absorbe el 20% de todo lo que ingieres y usamos el 100% del mismo.
Por otro lado, los anodinos “Talk Shows”, el uso del inútil psicoanálisis y la epidemia de “auto-ayuda”, promueven vigorosamente los mitos. Uno muy famoso reza que tener baja autoestima es la causa mayor de los problemas psicológicos; otro advierte que es mejor expresar la rabia que reprimirla. Sobre este último, más de 40 años de investigación han revelado que expresar la rabia desencadena más violencia y agresividad. Y sobre esa baja autoestima, pues no te preocupes porque tampoco es cierto. Más de 15,000 estudios han descubierto que no quererte mucho es normal y no genera problemas, asuntos más graves lo hacen.
Pero descuida, todos nos creemos mitos en algún momento, algunos han nutrido nuestras creencias por años y es difícil sacárnoslos de encima. Además, hay muchos más de los mencionados aquí y mientras escribo, otros se están formando. Sin embargo, contamos con herramientas para destruirlos y avanzar. Las evidencias están ahí para todos los que desean conocerlas.
El hipnotizado
Años de periodismo científico me han enseñado que muchos creen lo que ven en las películas. Historias sobre la hipnosis abundan en el cine donde se presenta como un estado de trance poderoso que convierte a la gente en marionetas del terapeuta. La hipnosis, en realidad, se asemeja muy poco al sueño y la lectura de los electroencefalogramas revela que estas personas están completamente despiertas. Más aún, el individuo hipnotizado (no todos caemos en ese estado de relajación, las pruebas de Stanford miden estos niveles) se resiste firmemente a lo que no desea hacer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario