Pages

lunes, 4 de julio de 2011

Ser copiloto de las aves



Uno de los problemas básicos en el estudio de zoología es que todavía tenemos que asumir muchas cosas. 

Los demás animales no poseen un lenguaje que podamos entender a cabalidad, tampoco sabemos con claridad el por qué de sus objetivos, por eso los seguimos, los vemos actuar, grabamos la forma en que resuelven los problemas y vemos que lo hacen para llenar sus necesidades básicas. Aún así, es mucho lo que no sabemos sobre su percepción y su conciencia.


Mientras tanto, la tecnología nos ayuda a conocer un poco más, a meternos pequeñamente en sus vidas para así entender mejor la forma en que funcionan. Olvidémonos de cuestionar a un búho pues no nos dirá nada, hay que verlo actuar. Pues bien, los científicos tuvieron esta idea con las palomas, deseaban ponerse en el punto de vista de su vuelo, ser el copiloto en un bosque artificial y capturar los lados y el frente del vuelo.

“Con estos videos es posible para nosotros reconstruir lo que el ave ve y cómo se mueve”, asegura el doctor Huai-Ti Lin, autor de la Universidad de Harvard quien se ha especializado, además, en el manejo de naves a través de control remoto a distancia, una tecnología utilizada en la ciencias espacial y médica, entre otras. 

“Las palomas tienen una visión panorámica de más o menos 300 grados que les permite descubrir obstáculos en cualquiera de los lados”. 

También pueden estabilizar la visión y cambiar rápidamente de vistas usando lo que llamamos “head saccade” o sacudida de cabeza, que es un movimiento rápido que hacen y así cambian su visión. ¡Una chulería! De hecho, siempre me asombra lo distinto que son los ángulos en cada uno de mis ojos.

Pero hay otras habilidades del vuelo de la paloma que pueden ser utilizadas al organizar sistemas para máquinas con pilotos automáticos (no olvidemos los robots en Marte, para hablar de unos cuantos). Las aves siempre toman las rutas más directas, cada vuelco o doblaje significa más energía para un ave.

“Las palomas dejan el bosque por el mismo lugar por el que entraron, de una forma exacta, a pesar de todos los cambios y volteretas que dieron, es asombroso”.

Para los tecnólogos, sería estupendo dotar a las naves sin pilotos con las coordenadas de su destino sin tener que darles información detallada sobre los obstáculos. Como un ave, ellos llegarían a su meta sin la necesidad de tanta ayuda; pero para ello, debemos de conocer muy bien el vuelo y cómo consiguen estos animales ser tan buenos volando.

Los resultados de este estudio fueron presentados en la conferencia anual de la Sociedad para la Biología Experimental, ayer primero de julio. http://www.sebiology.org/meetings/


En la imagen, cortesía de Talia Moore para EurekAlert, una paloma con su camarita diminuta en la cabeza antes de volar por el bosque artificial.

No hay comentarios:

Publicar un comentario